jueves, 3 de septiembre de 2015

UNA IMAGEN CONTUNDENTE

En el dìa de hoy se ha difundido la fotografía de un niño sirio de 3 años de edad, muerto en las costas de Turquía. Su familia escapaba de la guerra y todos murieron.
Cuànto puede llegar a durar el impacto en la sociedad mundial ? Uno o dos días , a lo sumo. Quizás, dentro de unas horas, otras noticias suplanten esta imagen de la barbarie. Pero el mundo funciona así. Con absoluto desdèn. Por màs que el Sumo Pontífice predique acerca de la importancia del semejante, el individuo sigue siendo la variable de ajuste de las economías capitalistas y tan sòlo un número insignificante para las estadísticas de los muertos en conflictos bèlicos.
Ayer, la Presidente Kirchner, sostuvo durante su discurso frente a los industriales argentinos que el mundo se  ha caìdo y por eso no hay demanda económica. Me permitiría corregirla. Diría, entonces, que nuestro país se ha caìdo del mundo. No nos toleran. No la toleran. Y hasta los países vecinos nos han superado en exportaciones que antes eran nuestras.
Aquí también se mueren niños. Todos los días. Por la inconcebible causa de la desnutrición y la marginación social. Hace pocos días se conoció el índice de pobreza de niños y adolescentes argentinos. Sin futuro inmediato. Sin posibilidades.
Este pobre niño sirio de la foto difundida mundialmente es, al fin y al cabo , un niño. Como tantos que se mueren en Argentina bajo la mirada fría e indiferente de este gobierno, que prefiere ignorar la situación.

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