martes, 1 de septiembre de 2015

EL MOMENTO DE ARGENTINA

Pocas veces vi al pueblo tan anestesiado. Hasta hoy pensaba que sòlo salìa a protestar cuando le saqueaban el bolsillo. Pero, a partir de las elecciones tucumanas, podría aventurar que algo empezó a cambiar en su modo de actuar.
El robo concretado en la integridad de las urnas, puso de manifiesto que también interesa terminar con estas pràcticas clientelìsticas que tienen que ver con el país del pasado. La masificación virtual de las redes sociales han puesto al descubierto que el anonimato de un twitter o un Facebook, habilitan la audacia y retroalimentan a la valentía ciudadana.
Una foto de un telegrama o de un delincuente violando la sacralidad de los votos, conspira abiertamente contra esta lacra de bandidos que se perpetùan en el poder y cometen todo tipo de abusos.
Lo màs sano para la salud de la Repùblica sería llamar a una nueva elección en Tucumán. Borròn y cuenta nueva. Preferentemente con otro sistema de boletas. Porque, de mantenerse las actuales condiciones, provocarìa en el ciudadano, informado y alerta, una enorme frustración, acompañada de un desgano a la hora de votar. Se fomentarìa la contradicción entre la obligatoriedad del sufragio y la voluntad del electorado. Funcionarìa como una insòlita invitación a contribuir con el fraude. Por lo tanto, si quieren seguir con el mismo mecanismo, impulsen el voto optativo y allì comprobaremos cuànta gente irà a cumplir con la votación.
No nos obliguen a ser cómplices de las malas artes del "kirchnerismo".
El pueblo tucumano ha actuado como "cabeza de playa" en el aspecto de la protesta. Le ha copado la plaza de gobierno al mismísimo Alperovich. En sus narices. Para que todo el mundo sepa cuàl ha sido el legado penoso de una gestión de tantos años.
Quizás no falte tanto para que una "movida" similar ocurra en la Plaza de Mayo. Cuando se acaben los efectos de la "anestesia" que paraliza al principal conglomerado de electores, seguramente ocurrirà. Como fin de fiesta de un ciclo de gobierno corrupto, maléfico y absolutamente agotado.

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