Se sabìa que esto podía suceder. El caudillismo extremo que viven las provincias del norte argentino, viene acompañado de compra de votos y todo tipo de tropelías. Pero, también, hay que reconocer que en los centros urbanos, no tan necesitados de esa provincia, siguen votando en favor de este tipo de personajes, que anclaron fuerte en el poder y no se mueven de allì. La gente común sigue apostando por este tipo de política. Vale decir, que sigue eligiendo a aquellos que les aseguran un empleo público sostenido. La gran mayoría de los pueblos del interior viven de esa fuente laboral. Con industrias privadas estancadas o en vìas de extinción, el calor del Estado empleador sustenta las políticas basadas en la compra de voluntades para perpetuarse en el poder.
No hay denuncia que valga. No hay imágenes que puedan conmover al votante. No importa que haya pruebas contundentes de desnutrición infantil y miseria familiar.
Esa es la conclusión que dejan las elecciones desarrolladas en Chaco.
Nada conmueve al empleado público, servil de estos caudillos. Sòlo les importa el vale a fin de mes, el plan social y el puestito en el estado.
Recuerdo que siendo alumno de la escuela primaria nos hacían dibujar mapas de Argentina y en cada provincia había que pegar diminutas figuritas con su principal fuente de producción. Entonces, en la geografía de la provincia del Chaco pegábamos un diminuto pedacito de algodón. Y creìamos que la gente vivía de eso. Pero, la realidad actual nos presenta otro mapa. El mapa de la política clientelar, de la dàdiva constante y del desprecio por la vida humana. Con una desforestación alarmante y la permanente amenaza de inundaciones, que promueven la solidaridad de todo el pueblo. Mientras tanto, sus gobernantes se enriquecen abundantemente.
El tema es detentar el poder. Como sea. No importa si se deja de ser gobernador para ser intendente. El asunto es no resignar los espacios.
La ilusión de una vida mejor la mata el caudillismo, pero gran parte de la población (instruìda y no instruìda) tiene alta responsabilidad en estos resultados.
La frase dice "sepa el pueblo votar". Humildemente, creo que no sabe.-
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