Es un fenòmeno social que viene sucediendo en los ùltimos años en nuestra comunidad. Tuvimos hace mucho tiempo los suicidios de Gobernador Gàlvez, en la provincia de Santa Fe; despuès, algunos casos aislados de chicos que se suicidaban por problemas de malas calficaciones en la escuela aludiendo a presiones de los padres; posteriormente, las tragedias evitables que provocaron muertes absurdas, como las de Cromagnon; casos individuales de coma alcohòlico o riñas callejeras; o derrumbes en boliches y, mucho màs lejos en el tiempo el drama de la disco Keyvis en Olivos. Y asì, podrìamos seguir. Incluyendo las muertes en accidentes de trànsito, como el caso del colegio Escos y hace muy poco un caso similar, en la misma ruta, cerca de Reconquista, Santa Fe.
Si a todo esto le sumàramos la muerte cotidiana, por homicidios, violaciones, abortos mal practicados, etc., nos encontrarìamos con una estadìstica nefasta.
El denominador comùn es el descontrol y, en cierto modo, el desprecio por la propia vida. Los jòvenes asumen riesgos innecesarios porque estàn en esa etapa de la vida en que creen que nada les pasarà.
El mundo de los adultos tiene una alta cuota de responsabilidad. Los proveedores de drogas, los propietarios de boliches bailables que no cumplen con medidas de seguridad y los padres que, primero se desentienden, y despuès lloran con impotencia la muerte de sus hijos.
Es un vaivèn alocado de una marcha enfermiza de las grandes ciudades .como Buenos Aires, que se puede observar por la simple vista del ciudadano comùn, al advertir adolescentes desorientados vagando por las calles, luego de una noche de consumo.
Mientras tanto, se siguen apagando vidas jòvenes. Como la del militante del Partido Obrero, acribillado en una manifestaciòn sindical. Por aferrarse a un ideal que no encuentra en otras actividades, por ser vìctima de la desocupaciòn galopante que golpea duramente a la sociedad.
Faltan sueños, estìmulos. Pero, ademàs, falta la protecciòn del Estado en materia de seguridad, de educaciòn y de proyecciòn de lineamientos efectivos para que las nuevas generaciones encuentren un rumbo màs acertado.
Por què falta? Porque no hay voluntad polìtica de solucionar las cosas. Desde el poder hay que hablar menos, "twitear" menos y trabajar màs.
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