Comenzò el desfile previsible. El juego de acusaciones mutuas. Sindicalistas ignotos que desfilan ante los estrados de la justicia. Que se "quiebran" y no pueden declarar por el llanto incipiente. "Yo estuve ahì, pero no fui...fue tal o cual ...."
Mientras tanto, los polìticos empiezan desesperadamente a esconder las fotos que los comprometen. Pero ya es tarde. Las redes sociales que tanto aman, se han convertido en el reservorio inesperado de textos e imàgenes que los delatan.
Debe ser lindo ir por las peñas polìticas para hacerse los simpàticos con los "pesados" muchachos de los gremios. Pero, hoy en dìa, las fotos y las càmaras ocultas disparan desde cualquier àngulo y la suerte queda echada.
La noticia de la muerte del militante se irà diluyendo con el correr de las horas. Ya encontraràn otra que la reemplace.
La ùnica duda que me queda es si el pueblo tomarà nota de todo esto para el momento del voto.
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