Caerìa en un lugar comùn si dijera que entre 1976 y 1983, en la Argentina vivimos una larga noche. A nuestro modo, cada uno de nosotros hizo el duelo correspondiente, Aquellos años no fueron iguales para todos.
Las heridas en el tejido social difìcilmente cicatricen, porque el mensaje es que si cicatrizan, se pierde la memoria colectiva y siempre es necesario recordar para que esos hechos no se vuelvan a repetir.
Hasta aquì, el argumento no tiene discusiòn. La tragedia de la muerte en un escenario de combate clandestino nos sume en el sabor amargo de la impotencia. De lo que se pudo haber ayudado y no se ayudò. Y de lo que se pudo haber sabido y no se supo.
Algunos dirigentes sociales y polìticos se empeñan diariamente en entrelazar cualquier acciòn que necesiten justificar, bajo la excusa vil de querer reparar un daño proveniente de aquellos años.
Pero el tiempo pasò. Los hombres y mujeres siguieron estudiando, trabajando. Se enamoraron, tuvieron hijos. Y nietos. Con mucho esfuerzo y dolor seguimos adelante. Los años de democracia no fueron la panacea. Nos trajeron sinsabores y mezquindades; y muertes injustificadas. Inseguridad....Pero, sobrevivimos a muchos cataclismos de distintos orìgenes. Sin embargo, el mandato que baja desde el poder actual es que debemos seguir mirando hacia atràs.
Papel Prensa es el resultado de un negocio no muy claro. La Historia lo revisarà. Cada protagonista de aquel traspaso a poderosos medios gràficos, cuenta su verdad. Incluso, con la impunidad de involucrar a gente muerte que ya no se puede siquiera defender.
Pero , otra vez la excusa es limpiar la sangre de las manos voraces que participaron de un supuesto negocio turbio.
Este gobierno hace uso indiscriminado de aquella tragedia social, para bendecir sus oscuras intenciones, que no son otras que la persecuciòn de aquellos que no piensan en consonancia con ellos.
Ya saldrà algùn tema musical compuesto por los trovadores de turno, para apuntalar el pròximo acto en apoyo a todo esto. Y se confeccionaràn remeras y banderas. Se contrataràn ,por unos miserables pesos, a voceros improvisados que aumentaràn el sinsentido.
Parece que no queremos despertar de aquella larga noche. O, al menos, no nos dejan.
Estemos preparados, que vienen por nosotros.
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