Publicado en el viejo blog: Febrero de 2008
A principios de 1950, en un curioso artìculo de una revista argentina se publicaba lo siguiente.
Buenos Aires es una las pocas capitales del mundo que no ha perdido sus campanas por exigencia de la guerra. Rabelais decìa que "una ciudad sin campanas es como un ciego sin garrote, como un asno sin albarda, como una vaca sin cencerro..."
El campanero es un personaje extinguido.
Hoy, manos anònimas mueven los badajos.
En 1761 , Don Martìn Altolaguirre, apoderado por España, comprò por cien cueros la campana del Cabildo y en 1764, la subieron a su torre. Sin embargo, la mantuvieron callada porque molestaban sus tañidos, hasta que el Virrey Don Pedro de Cevallos revocò la orden.
En la Semana de Mayo, la voz de la campana se hizo insurgente y no cesò de llamar a los criollos.
En el Convento de San Francisco y en la Iglesia de Santo Domingo no dejaron de sonar durante las invasiones inglesas y quedaron en su torre las brutales perforaciones de los cañones.
Las campanas de la Merced anunciaron las bodas de Remedios de Escalada. Y todas las campanas de la ciudad sonaron en 1880 cuando llegaron los restos del Gral. San Martìn
Las campanas de la Merced anunciaron las bodas de Remedios de Escalada. Y todas las campanas de la ciudad sonaron en 1880 cuando llegaron los restos del Gral. San Martìn
Las que fueron de la Catedral estàn en el Museo de Lujàn
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