Publicado en el viejo blog: 12 de diciembre de 2007
Los carnavales en Quilmes.
Aquello era una fiesta. Ver a los vecinos involucrarse en la diversiòn de todo el barrio. Hombres y mujeres de toda edad, con baldes en sus manos, lanzando gruesos caudales de agua sobre la humanidad de los demàs. Jòvenes y niños en bicicletas, con certeros disparos de bombas de agua y el ruido inolvidable de las canillas de los jardines recargando el arsenal.
Bernardo de Irigoyen, entre Malvinas y Tucumàn, se convertìa en una cuadra "sitiada" de Quilmes, allà lejos en el tiempo, cuando morìa la dècada del 60. Cuando todavìa se podìa jugar en la calle y uno conocìa a sus vecinos.
Por la noche, el corso marcaba el fin de fiesta, con lanzaperfumes, martillitos de goma y nieve artificial. A lo largo de la calle Rivadavia, humildes y esforzadas comparsas nos alegraban y tornaban ùnico cada momento de la niñez.
En los clubes locales actuaban artistas famosos de la època. Inolvidables noches del Club Sportivo Alsina, cuando nos visitaba el Club del Clan y las mesitas metàlicas eran testigos de aquellos bailes familiares.
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