viernes, 19 de enero de 2018

EL LENGUAJE "LIGHT"

"El video se hizo viral", ".....rompiò el silencio", "el baile sensual en Twitter de....." , "la fuerte confesiòn de ......"
Este tipo de frases se leen todos los dìas en los portales de Internet màs frecuentados por la gente. Pero, las redes sociales se han contaminado por ese afàn de trascendencia que tienen los seres humanos.
Principalmente, los argentinos mediàticos y lo que no lo son tanto, han encontrado en Twitter, Instagram y Facebook el modo màs simple de hacerse conocer. 
Asì como la televisiòn abierta ya no tiene contenidos rescatables, los portales han comenzado a sucumbir ante la tentaciòn de publicar las fotos, las frases huecas y otras trivialidades, de aquellos personajes ignotos de nuestros medios.
Cuando era niño, en la escuela nos hacìan leer los diarios para aprender ortografìa y lectura. Hablo de 50 años atràs. En el periodismo habìa figuras de relieve intelectual. Existìan en las editoriales los correctores, que no permitìan faltas de ortografìa. Se cuidaba el buen gusto y, algunos suplementos culturales de entonces, hoy representan verdaderas colecciones de consulta en las hemerotecas y bibliotecas del paìs.
A veces me pregunto còmo llegamos a esto. A no saber leer ni escribir correctamente. A simplificar las normas del lenguaje, ajustàndonos a los limitados caracteres de las redes. Desde dònde ha llegado esta inusitada vocaciòn de fotògrafos que anida en cada portador de un telèfono mòvil ? 
Hoy , todo se "viraliza", se "naturaliza". Hay funcionarios pùblicos que apelan a muletillas insoportables antes de responder, como por ejemplo, "a ver..." o "otra vez..." o "va de nuevo ..."
El lenguaje "light" se ha apoderado de nosotros.  
Pero lo contradictorio es que todos los años, la Feria del Libro, logra una masiva asistencia. De lectores o de visitantes, tan sòlo?
En los medios de transporte, hombres y mujeres de toda edad, no despegan la vista del telèfono. No leen otras cosas pero, cuando se tienen que expresar en su medio social de relaciòn, no saben enhebrar una oraciòn lògica.
Tengo 59 años de edad. No creo ver mejorar esta situaciòn. Por lo tanto, me seguirè refugiando en mis lecturas y en mis pensamientos, mientras el mundo (como decìa el poeta) sigue andando.

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