viernes, 10 de febrero de 2012

LUIS ALBERTO SPINETTA

Nunca tuve un disco de èl. Por eso, frente a la dimensiòn que tomò su muerte, parezco algo descolocado, porque generacionalmente me corresponderìa haberlo admirado.
Màs allà de su concepto musical y talento artìstico, entiendo que -principalmente- se ha muerto un poeta contemporàneo. Justamente en un mundo que padece una crisis de falta de poetas. Spinetta, probablemente, pertenece a un tiempo en el cual , todavìa, a una mujer se la podìa conmover con la dulzura del lenguaje.
Hoy ya no sucede eso. La tecnologìa nos avasallò y lo que no ingresa a nuestros sentidos por medio de mensajes de texto o redes sociales, carece de valor.
Es un problema que los poetas vayan muriendo, porque no son un recurso renovable.
La mejor manera de despedirlo es con palabras y resulta bueno citar una frase que le escuchè decir personalemente, al final de un espectàculo, a otro poeta urbano, allà por 1980. Me refiero a Norberto Aroldi quien, luego de escuchar una ovaciòn dijo: "Para la humildad del artista, la humildad del aplauso".

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