OTRA VEZ LA MUERTE JOVEN
Es la tercera vez que surge el tema, en poco tiempo. Se nos mueren los chicos. Por distintas causas, pero con un denominador común: la vida vertiginosa. Ellos salen a buscar la muerte de diferentes modos. Mucha culpa están teniendo las denominadas “redes sociales”, en donde se intercambian fotografías y datos personales que circulan por un universo indefinido en sus alcances.
Se alimentan así las apetencias de los pedófilos y también de los asesinos de turno. Se seduce a niñas con distintas tentaciones, que las motivan a ahondar en mundos desconocidos, con la temeridad que la ingenuidad conlleva.
Pese a que las policías de distintas jurisdicciones conocen los orígenes del peligro, hay lugares bailables que cada fin de semana son escenarios de riñas callejeras, que terminan con heridos y muertos. Alcohol y drogas. Todo bajo la pantalla de un pretendido show musical.
Los mayores no ponen límites. Las madres descuidadas se acuerdan de proteger a sus niños cuando se enteran que hay más de doscientos chicos desaparecidos. Los padres de adolescentes sólo son “notificados” por sus hijos de las actividades previstas para el fin de semana. Sin que exista el debate sobre la conveniencia de esos planes. La “dictadura adolescente” sigue muy firme entre nosotros. Los mayores no saben decir que no. Y, entonces, salen a la noche de la ciudad, sabiendo que nadie los cuida. Algunos padres se refugian en el rezo y otros , directamente, no duermen hasta que escuchan el ruido de la cerradura.
Mientras tanto, el narcotráfico toma los barrios marginales. Subsidian a los pobres bajo el engaño de la droga. Pero no debemos olvidar que hay un gobierno que permite el avance de este flagelo. No hay funcionarios inocentes. Tienen un discurso hacia fuera pero, por dentro, son cómplices de la putrefacción de la sociedad.
El narcotráfico compra poder y el enriquecimiento de los políticos está justificado desde ese costado.
México es la prueba cabal de lo que los traficantes pueden hacer cuando algún sector de la sociedad se rebela contra sus intereses. Masacres. Matanzas y muerte por doquier.
Aquí todavía no ocurrió. Salvo casos aislados , como el de la niña Candela Rodríguez, que fue víctima de ajuste de cuentas entre narcos.
Un joven de diecinueve desaparecido y asesinado en la provincia de Santa Fe, quièn sabe por cuàles motivos.
Muchos jóvenes huyen de sus familias, en aventuras amorosas propias de la edad. Pero esas ansias de libertad y de vida nueva generalmente no prosperan. Son encontrados y recuperados.
Pero, los que son víctimas de secuestros por cuestiones de intereses económicos o trata de blancas, difícilmente alcanzan un buen final.
Con un congreso cerrado por cuestiones electorales, las leyes no progresan. Sin embargo, insólitamente, el pueblo votó masivamente a quienes no trabajan y nos engañan día tras día.
Cuántas víctimas fatales lleva la democracia hasta hoy? Sugestivamente, el Indec no ha medido esta variable, pero no es difícil advertir que son muchísimas, gracias a la inseguridad. Principalmente en la Provincia de Buenos Aires, en donde el gobernador ganó ampliamente con el favor de la gente. Esa misma gente que reclama seguridad y no la tiene.
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