jueves, 18 de agosto de 2011

UNA MIRADA SOBRE SAN MARTIN


Ya todo se ha escrito. Imagino que serìa imposible desentrañar màs aspectos de su vida y su acciòn. Pero, el comienzo del siglo XXI ha acercado la distancia  que existìa entre los historiadores y la gente comùn.
Hoy, nuevas generaciones de investigadores disponen de todos los medios de comunicaciòn y lucen un idioma màs desacartonado, que permite leer la Historia sin el brillo del bronce que surge de las estatuas.
Sin embargo, tanta simpleza de lenguaje, a veces, limita con el mal gusto o el chimento fàcil.
San Martìn no es la excepciòn. Se han escuchado por estas horas relatos sobre detalles de su vida personal, narrados por descendientes lejanos del pròcer.
Como otras tantas veces dije, el miniturismo le gana la partida al respeto històrico y este año, el 17 de agosto, fue un dìa màs.
Por eso, bien vale recordar que el Gral. San Martìn fue un gran patriota. Esto significa que sòlo le interesaba el bienestar de su Patria; sin aspirar a cargos pùblicos ni honores. Terminada su misiòn, se embarcò y marchò a un punto lejano, tomando distancia de tantas rencillas polìticas que se avecinaban en nuestro paìs.
Nos quedò su legado intelectual, sus valores, sus aciertos y algunos errores. Un Hombre , al fin  y al cabo. Un brillante militar que venciò a sus enemigos y un prohombre que se venciò a si mismo, al renunciar a las tentaciones del poder de turno. Todo esto es màs importante que la anècdota pequeña e intrascendente.

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