Frente a màs de cuatro mil fieles, el Cardenal Primado de la Argentina, Jorge Bergoglio celebrò una misa en favor de la educaciòn para vivir.
Encontrò una ocasiòn ideal para ratificar lo denunciado el año pasado acerca de la venta de droga en la puerta de las escuelas. Y nuevamente sus palabras caeràn en saco roto, porque desde las jerarquìas màs altas del poder, ya resulta obvio remarcar que el "diller" o vendedor de drogas callejero es un personaje que goza de la protecciòn adecuada para hacer llegar la sustancia al destinatario. En este caso a niños y pre adolescentes.
Los medios han reflejado las expresiones de Bergoglio, pero nadie profundiza la noticia. La muerte se vende en la esquina del colegio y, como agravante de la situaciòn, el Poder Ejecutivo abandonò las guardias policiales en los establecimientos que dependen de la ciudad de Buenos Aires.
Quizàs , la dirigencia polìtica tendrìa que enfrentar el problema y brindar a la juventud las posibilidades de una vida mejor, sin buscar refugio en esta adicciòn.
Juan Pablo II dijo: " la droga es «consecuencia de un vacío interior» que lleva a la desesperación. «Por esto la droga no se vence con la droga, sino que es necesario una amplia acción de prevención, que sustituya la cultura de la muerte con la cultura de la vida».

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