El conflicto entre las ciudades de Asis y Perugia lo tuvo como participante y, a partir de ese hecho, decidiò renunciar a todo. A su vida mundana, a sus bienes y a sus comodidades.
Habìa nacido en 1182 y, luego de consagrarse a su vocaciòn religiosa, se entregò a una vida sencilla, que recibiò el reconocimiento del Papa Inocencio III, que lo nombrò diàcono.
Fundò la orden de los Franciscanos y, posteriormente, en colaboraciòn con Santa Clara, se creò la rama femenina de la orden, las Clarisas.
Muriò el 4 de octubre de 1226.
A modo de referencia, cito una reflexiòn de San Francisco:
¿Cuál es, entonces, la verdadera alegría? Regreso de Perusa y llego aquí muy de noche y es invierno, con barro y mucho frío, hasta el punto que el agua congelada en el borde de la túnica me golpea las piernas y sangran las heridas. Y lleno de barro, con el frío y el hielo, llego a la puerta y, después de mucho aporrear y llamar, viene el fraile y pregunta: ¿Quién es? Yo respondo: Fray Francisco. Y él dice: "Vete, estas no son horas. No entrarás". Y al insistir de nuevo responde: "Vete, eres un simple y un ignorante; de ningún modo vendrás con nosotros; somos tantos y tales que no te necesitamos". Y yo sigo aún en la puerta y digo: "Por el amor de Dios, hospedadme esta noche". Y èl responde: "No lo haré. Ve al lugar (hospital) de los Crucíferos y pide allí".

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