"Mi feroz amiga,
Mi pobre cabeza está muy enferma y ya no puedo levantarme por la mañana. Esta tarde he recorrido (horas) sin encontrarte nuestros lugares. ¡qué dulce me resultaría la muerte! Y qué larga es mi agonía. Por qué no me has esperado en el taller. ¿Dónde vas? cuánto dolor me estaba destinado. Tengo momentos de amnesia en los que sufro menos, pero hoy el dolor permanece implacable. Camille mi bienamada a pesar de todo, a pesar de la locura que siento acercarse y que será obra tuya, si esto continúa. ¿Por qué no me crees? Abandono mi Salón, la escultura. Si pudiera irme a cualquier parte, a un país en el que olvidara, pero no existe. Hay momentos en que francamente creo que te olvidaría. Pero de repente, siento tu terrible poder. Ten piedad malvada. Ya no puedo más, no puedo pasar otro día sin verte. De lo contrario la locura atroz. Se acabó, ya no trabajo, divinidad maléfica, y sin embargo te quiero con furor. Mi Camille ten la seguridad de que no tengo ninguna amiga, y de que toda mi alma te pertenece”.
Auguste Rodin (1840-1917) Cèlebre escultor francès. Autor de la famosa estatua de El Pensador. En su Museo, en Paris, se encuentra esta carta en ediciòn completa.
Se enamorò perdidamente de Camille Claudel, (1864- 1943) su alumna y discìpula de ilimitado talento, que llegò a provocar celos artìsticos entre ellos.
Este amor tormentoso, sumado a la incomprensiòn de la familia de Claudel, a ella la sumiò en una gran depresiòn que la llevò a la internaciòn. Muriò 30 años despuès que Rodin.
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