LA PALABRA OLVIDADA: ESNOB
Pasan las dècadas y cambian los modismos. El individuo adopta costumbres y usos en su lenguaje y actitudes que logran masificarlo. Crisis de personalidad que lo minimizan y nivelan hacia abajo. Entre las dècadas del 60 y 70 el tèrmino ESNOBISMO (derivado de SNOB) cobrò gran fuerza entre nosotros. Por definiciòn una persona esnob es la que imita con afectaciòn las maneras, opiniones y usos de aquellos a quienes considera distinguidos o de clase social alta; para aparentar ser igual a ellos. Proviene del inglès "snab" , que significa "zapatero remendòn", referenciando su baja clase social. Por deformaciòn, pasa a "snob", vale decir , el que quiere ser màs de lo que puede ser. George Bernard Shaw la mencionò en 1911 en una de sus obras.
En nuestro mundo cotidiano, se decìa que un esnob era el que fumaba, por ejemplo, y entre pitada y pitada, quebraba su muñeca dejando en espera a su cigarrillo; los que hablaban y torcìan sus comisuras hacia abajo como ponièndole comillas imaginarias a sus dichos o reafirmando sus tèrminos; los que concurrìan a ver cine o teatro clàsico o de estilo sin saber nada al respecto; los que escuchaban la denominada "mùsica progresiva"; los que leìan el libro de moda (Papillòn, El Principito, Cien años de soledad, y otros màs); los que iban a bailar a lugares que no concordaban con su nivel social; los que utilizaban muletillas al hablar ("de pronto" , "como que" y otras).
Y el Hombre multiplica los errores y los hace propios. Y habla igual que otros Hombres. Y viste igual. Y cada vez se individualiza menos.
Actualmente, es comùn que todos compitan por tener el mejor telèfono celular; o hablar por Facebook, Twitter, Mensaje de Texto; que muchos, antes de comenzar una oraciòn digan "a ver" (dàndole un presunto toque analìtico previo a lo que van a decir) y asì , podrìa enumerar muchos ejemplos.
Obviamente, ya no se dice ESNOB, pero su esencia està presente en este Hombre actual, tan informàtico, tan virtual, tan cibernètico, tan etèreo, tan indefinido en algunos aspectos, con el gènero varòn - mujer tan confundido , que ya no se alcanza a diferenciar bien si una actitud es o no femenina o masculina.
Decìa Ortega y Gasset: . que todo aquel que no se valora a sí mismo- en bien o en mal- por razones especiales, sino que se siente “como todo el mundo”, y, sin embargo, no se angustia, se siente a salvo al saberse idéntico a los demás. Quizàs allì estè la clave.
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