viernes, 24 de septiembre de 2010

LAS DESPEDIDAS

Por màs que lo intento no logro superar las despedidas. Me resultan agònicas y los minutos caen como pesadas gotas, sobre un corazòn que sufre en silencio, tratando de no transmitir al que se va las sensaciones de su angustia.
Hoy por la mañana miraba a varias personas en el aeropuerto mientras se abrazaban y lloraban. Partidas inminentes. Partidas impostergables. El que queda en tierra sigue con su realidad y el que se va, vuela hacia un destino de ilusiòn y algo de incertidumbre.
Todos aquellos sentimientos que reprimimos en el dìa a dìa , resurgen con màs fuerza en el abrazo final, en la làgrima derramada y en el beso que se prolonga, sin distinguir edades y sin tener en cuenta a los que miran esas escenas tan ìntimas en el escenario natural  y pùblico de una terminal aèrea.
El poeta alemàn Rilke decìa:  “Estate por delante de todas las despedidas, como si estuvieran por detrás de ti, como el viento que justo está partiendo.”

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