jueves, 2 de septiembre de 2010

ACERCA DE LOS MINEROS CHILENOS

Y arriba quemando el sol
(Violeta Parra)
Cuando fui para la pampa
llevaba mi corazón contento
como un chirigüe,
pero allá se me murió,
primero perdí las plumas
y luego perdí la voz,
y arriba quemando el sol.
Cuando vide los mineros
dentro de su habitación
me dije: mejor habita
en su concha el caracol,
o a la sombra de las leyes
el refinado ladrón,
y arriba quemando el sol.
Las hileras de casuchas,
frente a frente, si, señor,
las hileras de mujeres
frente al único pilón,
cada una con su balde
y su cara de aflicción,
y arriba quemando el sol.
Fuimos a la pulpería
para comprar la ración,
veinte artículos no cuentan
la rebaja de rigor,
con la canasta vacía
volvimos a la pensión,
y arriba quemando el sol.
Zona seca de la pampa
escrito en un cartelón,
sin embargo, van y vienen
las botellas de licor,
claro que no son del pobre,
contrabando o qué sé yo,
y arriba quemando el sol.
Paso por un pueblo muerto
se me nubla el corazón,
aunque donde habita gente
la muerte es mucho peor,
enterraron la justicia,
enterraron la razón,
y arriba quemando el sol.
Si alguien dice que yo sueño
cuentos de ponderación,
digo que esto pasa en Chuqui
pero en Santa Juana es peor,
el minero ya no sabe
lo que vale su sudor,
y arriba quemando el sol.
Me volví para Santiago
sin comprender el color
con que pintan la noticia
cuando el pobre dice no,
abajo, la noche oscura,
oro, salitre y carbón,
y arriba quemando el sol.


Violeta Parra sòlo viviò 50 años. Falleciò en 1967. Es uno de esos casos de valoraciòn post mortem, ya que muchos chilenos y latinoamericanos  la redescubrieron con el paso de los años. Fue la màs destacada folclorista chilena, comprometida con su tiempo y con una ideologìa signada por la integraciòn de sudamèrica. Sus himnos humanitarios màs conocidos son Gracias a la vida y Volver a los 17, que ya son canciones que nos pertenecen a todos, superando las fronteras de cualquier cultura en donde se escuchen.
Los mineros fueron motivo de inspiraciòn y, por estos dìas, estos versos cobran notoriedad frente al drama de estos hombres atrapados en la montaña , pero vìctimas, seguramente, de la imprevisiòn y la ambiciòn capitalista que explota los minerales, sin detenerse en las condiciones dignas de trabajo.
Ella lo dice "...el minero ya no sabe cuànto vale su sudor...y arriba quemando el sol..."

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