viernes, 27 de agosto de 2010

POESIA

AMADO NERVO


El primer beso

Yo ya me despedía.... y palpitante
cerca mi labio de tus labios rojos,
«Hasta mañana», susurraste;
yo te miré a los ojos un instante
y tú cerraste sin pensar los ojos
y te di el primer beso: alcé la frente
iluminado por mi dicha cierta.

Salí a la calle alborozadamente
mientras tu te asomabas a la puerta
mirándome encendida y sonriente.
Volví la cara en dulce arrobamiento,
y sin dejarte de mirar siquiera,
salté a un tranvía en raudo movimiento;
y me quedé mirándote un momento
y sonriendo con el alma entera,
y aún más te sonreí... Y en el tranvía
a un ansioso, sarcástico y curioso,
que nos miró a los dos con ironía,
le dije poniéndome dichoso:
-«Perdóneme, Señor esta alegría.»

Su verdadero nombre era Juan Crisòstomo Ruiz. Fue un poeta  y prosista nacido en Mèxico, perteneciente a la escuela modernista. Naciò un 27 de agosto de 1870, en Jalisco.
Sus versos transmiten melancolìa y cierta tristeza, pero se destaca su vocabulario selecto y distinguido, con una refinada cadencia, que identificaron para siempre su estilo.

Algunas de sus obras poèticas fueron:

El bachiller, novela de juventud (1895).


Perlas negras , poesía (1896).

Místicas, poesía (1898).

Poemas publicada en París (1901).

El éxodo y las flores del camino, poesía (1902).

Lira heroica, poesía (1902).

Los jardines interiores, poesía (1905).

Almas que pasan, prosa (1906).

En voz baja, poesía (1909).

Ellos, prosa.

Juana de Asbaje, ensayo, biografía de Sor Juana Inés de la Cruz (1910).

Serenidad, poesía (1912).

Mis filosofías, ensayo (1912).

Elevación, poesía (1916).

Y su obra pòstuma fue La amada inmòvil (1922)

El diablo desinteresado, novela (1916).

Plenitud, poesía (1918).

El estanque de los lotos, poesía (1919).

El arquero divino, poesía., también póstuma (1919).

Los balcones, novela (1922).

Su obra pòstuma fue La Amada Inmóvil, un poemario en elegía a su fallecida compañera Ana Cecilia Luisa Dailliez, a quien conoció en París en 1901 y le acompañó hasta 1912, dejándolo solo y desgarrado a la edad de 41 años. Nervo elucubra todo tipo de conjeturas sobre la naturaleza de la muerte y la vida en el más allá, de origen católico, no pierde la esperanza en Dios y le pide compasión mientras le ofrece en sacrificio su dolor por el descanso de su amada.

Falleciò el 24 de mayo de 1919 en la ciudad de Montevideo.

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