Asì dice un conocido tango, destacando la incondicionalidad de algunas mujeres. Recuerdo claramente la escena de una pelìcula de Palito Ortega, que era una "remake" de un film similar protagonizado por Alberto Castillo. La Barra de la Esquina o Los muchachos de mi barrio (estamos hablando de lo mismo) plantea la incondicionalidad y la lealtad del amor y de la amistad. Amigos que se reencuentran despuès de muchos años y la chica que se quedò esperando el regreso de su noviecito de la adolescencia.
Asi planteado parece un despropòsito para nuestro tiempo actual, en donde juegan otros valores y las grandes pasiones o las dulces historias de amor no tienen espacio para progresar.
Hay una escena de la pelìcula "Vincere", actualmente en cartel (sobre un pasaje de la vida de un joven Mussolini) en donde su joven amante se desprende de todos sus valores materiales para ayudarlo a èl a editar su diario "Il popolo d'Italia" y no le pide nada a cambio, màs que su amor. Y ella lo mira embelesada y se juega por èl.
La Madre Teresa decìa que habìa que dar hasta que duela. El mismo razonamiento cabe para los sentimientos.
Seguramente, el autor de "Tiempos viejos", Manuel Romero, cuando hablaba de esas minas fieles se referìa a las de aquèl tiempo, pero sè que aun existen.
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