miércoles, 4 de mayo de 2011

PANORAMA POLITICO

El horizonte polìtico comienza a despejarse para Cristina Kirchner. Cuando todos parecìan querer enfrentarla en las pròximas elecciones nacionales, sorpresivamente declinaron sus aspiraciones.
A nadie le gusta perder, porque esta es una sociedad que sòlo acepta ganadores. Son pocos los que pueden sostener un proyecto coherente y quieren ganar ya. No entienden que los grandes emprendimientos polìticos de la Historia se construyeron gradualmente.
Resulta increìble pensar que , casi sin esfuerzo, el oficialismo conservarà su lugar en la preferencia de la gente. Esto revela la vigencia del refràn que habla de "lo malo conocido" . Probablemente, "lo bueno por conocer " no interesa.
El kirchnerismo ha sabido trabajar en las capas sociales màs postergadas. Les ha dado disponibilidad econòmica y resguardo social. Aniquilò a la clase media y se resignò a perder la batalla con la clase alta. A esta ùltima la molesta tratando de intervenir en grupos multinacionales que explotan las riquezas predominantes en el paìs.
El panorama, entonces,  hace empalidecer las amibiciones opositoras. El radicalismo sabe que, sin apoyo del sindicalismo ni de parte del peronismo, no puede medir un caudal electoral importante. El PRO es una fuerza nueva, con pocos adeptos a nivel nacional y el Socialismo  navega en mares inciertos y no encuentra una corriente adecuada que lo haga llegar a un puerto triunfante.
Las fuerzas de izquierda parecìan encolumnarse detràs de Pino Solanas, pero su lìder decidiò aspirar a gobernar el distrito federal.
Tendremos que empezar a debatir què paìs nos espera para los pròximos cuatro años de dominio kirchnerista y còmo nos vamos a ubicar quienes padecemos este règimen. Seguramente, seràn años difìciles. Salvo que un milagro se produzca y los polìticos opositores , antes de octubre, logren resignar intereses y se unan para terminar con este modelo.
Las expectativas internacionales no son buenas, porque los paìses industrializados tienen temor de invertir en Argentina, porque identifican el intervencionismo de Cristina con la polìtica chavista; y ese estilo no se alinea con los grupos dominantes, en especial el Grupo de los 20, que siempre mirò con recelo la presencia argentina.
A eso hay que sumarle que, regionalmente, Brasil nos supera ampliamente y tiene en Dilma a una mujer preocupada por la realidad inflacionaria, a quien està dispuesta a combatir sin tregua. Allì hay una diferencia esencial con Cristina; en la capacidad para detectar cuàles son los verdaderos problemas para el pueblo.
El aislacionismo internacional al que nos sometiò el kirchnerismo  serà difìcil revertirlo, a excepciòn que se produzca un cambio de figuras estelares en el universo polìtico local.
A Cristina le queda un aliado de conveniencia , que es Hugo Moyano. Y esa es la peor perspectiva para los pròximos años.

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