Sucediò el 17 de noviembre de 2010 en pleno edificio anexo de la Càmara de Diputados de la Naciòn Argentina.
Colisionaron dos estilos: el provocativo del Diputado Carlos Kunkel y el intolerante de la Diputada Graciela Camaño. La imagen recorriò el mundo y nos muestra la peor cara.
Pasan los años, las dècadas y esto no cambia. Ellos son nuestros representantes y la misma agresiòn que se vive en el devenir cotidiano de los argentinos se ha exteriorizado en el poder màs sensible de la democracia.
La pregunta es siempre la misma y es muy antipàtica: ¿por què los dejamos llegar a esos lugares de privilegio a individuos sin preparaciòn, sin màs mèrito que la militancia regional y algunos pergaminos de dudosa procedencia?
¿No habrà que revisar la famosa frase que dice "el pueblo sabe votar"?

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