Lo sucedido con Nèstor Kirchner disparò en mi una infinidad de recuerdos. En mi casa se hablaba sobre polìtica. Mi padre era peronista del "primer Peròn", junto a mi tìo , que era un militante y habìa sido funcionario por aquellos años.
Pero, cuando niño, los pude ver a los dos transcurrir los años 60 bajo la condena de la proscripciòn. El poder era para los otros partidos, pero para el peronismo no. Era comùn en las mesas familiares y en reuniones, evocar los años 40 y 50. Con discusiones, claro. Con otros tìos que eran radicales y socialistas. Pero, en mi mente curiosa, promediando los diez años, comencè a informarme. A leer lo que llegaba a mis manos. A tratar de comprender por dònde transitaba la pasiòn polìtica.
Hasta que en 1972 volviò Peròn y se fue armando la victoria del 73.
Me gustaba escucharlo dar conferencias sobre historia en la CGT, que la televisiòn transmitìa. Y durante el año y medio que pude verlo, conocerlo y escucharlo, descubrì que las pasiones que despertò podìan transformarse en intenciones de pacificaciòn que, despuès, no pudo concretar.
En 1974 muriò y lo que se conocìa como "el brazo armado del peronismo" tomò el poder real y , nuevamente, todo se desvirtuò. Aprendimos a vivir con miedo. Secuestros, atentados, listas negras y una sensaciòn de vacìo de poder.
Sin embargo, pudimos seguir con nuestra vida cotidiana. Peròn tuvo su revancha. Pudo volver y vencer otra vez. No era un espejismo ni una foto vieja. Soy de la generaciòn que lo conociò muy mayor y enfermo.
Era otra sociedad. No sè si mejor, pero habìa modelos, ejemplos de vida para imitar . En la polìtica, en las artes y en las ciencias. Habìa lìderes notorios y talentosos. Tenìamos en quièn reflejarnos.
Hoy, todo indica que no es asì. Veo en los rostros jòvenes que despiden a Kirchner la mueca de la desesperanza, porque -por màs que busquen- no encontraràn una persona que los guìe. Hombres ùnicos con ideas ùnicas. Que no preparan sucesores. Ojalà que toda la violencia verbal y gestual que evidencian, se transforme en ideas constructivas para el paìs.
La vida de los movimientos como el peronista ya està habituada a estas acefalìas cìclicas. Habrà que esperar la reorganizaciòn y ver què tareas se le asignaràn a toda esa militancia que , por ahora, deberà soportar la ausencia de su conductor.
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