viernes, 29 de octubre de 2010

CUANDO VIVIAMOS MEJOR

AQUELLA DECADA DEL 70

Lo sucedido con Nèstor Kirchner disparò en mi una infinidad de recuerdos. En mi casa se hablaba sobre polìtica. Mi padre era peronista del "primer Peròn", junto a mi tìo , que era un militante y habìa sido funcionario por aquellos años.
Pero, cuando niño, los pude ver a los dos transcurrir los años 60 bajo la condena de la  proscripciòn.  El poder era para los otros partidos, pero para el peronismo no. Era comùn en las mesas familiares y en reuniones, evocar los años 40 y 50. Con discusiones, claro. Con otros tìos que eran radicales y socialistas. Pero, en mi mente curiosa, promediando los diez años, comencè a informarme. A leer lo que llegaba a mis manos. A tratar de comprender por dònde transitaba la pasiòn polìtica.
Hasta que en 1972 volviò Peròn y se fue armando la victoria del 73. 
Me gustaba escucharlo dar conferencias sobre historia en la CGT, que la televisiòn  transmitìa. Y durante el año y medio que pude verlo, conocerlo y escucharlo, descubrì que las pasiones que despertò podìan transformarse en intenciones de pacificaciòn que, despuès, no pudo concretar.
En 1974 muriò y lo que se conocìa como "el brazo armado del peronismo" tomò el poder real y , nuevamente, todo se desvirtuò. Aprendimos a vivir con miedo. Secuestros, atentados, listas negras y una sensaciòn de vacìo de poder.
Sin embargo, pudimos seguir con nuestra vida cotidiana. Peròn tuvo su revancha. Pudo volver y vencer otra vez. No era un espejismo ni una foto vieja. Soy de la generaciòn que lo conociò muy mayor y enfermo.
Era otra sociedad. No sè si mejor, pero habìa modelos, ejemplos de vida para imitar . En la polìtica, en las artes y en las ciencias. Habìa lìderes notorios y talentosos. Tenìamos en quièn reflejarnos.
Hoy, todo indica que no es asì. Veo en los rostros jòvenes que despiden a Kirchner la mueca de la desesperanza, porque -por màs que busquen- no encontraràn una persona que los guìe. Hombres ùnicos con ideas ùnicas. Que no preparan sucesores. Ojalà que toda la violencia verbal y gestual que evidencian, se transforme en ideas constructivas para el paìs.
La vida de los movimientos como el peronista ya està habituada a estas acefalìas cìclicas. Habrà que esperar la reorganizaciòn y ver què tareas se le asignaràn a toda esa militancia que , por ahora, deberà soportar la ausencia de su conductor.

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