lunes, 30 de agosto de 2010

OPINION

LA TOMA DE LOS COLEGIOS

En setiembre de 1973, cuando tenìa 14 años  y cursaba el segundo año en el Colegio Nacional de Quilmes, llegamos hasta la puerta y un grupo de estudiantes nos impidiò el acceso en solidaridad con el pueblo chileno, frente al golpe de estado  que derrocò a Salvador Allende.
Por aquellos dìas, nacìa en el sindicalismo argentino la Confederaciòn de Trabajadores de la Educaciòn de la Repùblica Argentina (CTERA) , liderado por Mary Sànchez .
Entre cuestiones de activistas polìticos y conflictos gremiales docentes, comenzamos a saber lo que era perder dìas de clase. Recordemos que en marzo de 1973 habìa asumido el gobierno justicialista despuès de muchos años de proscripciòn. Se vivìan dìas de gran agitaciòn y cualquier excusa era buena para no estudiar.
Hoy, nuevamente se agudiza este problema con la toma de colegios en el àmbito de la Capital Federal, con la participaciòn de agrupaciones estudiantiles locales e "importadas".
El gobierno municipal acaba de decidir extender el perìodo lectivo para compensar los dìas perdidos por el conflicto, que ya lleva casi quince dìas.
Hay que mirar con atenciòn cuàl serà la actitud de los padres, frente a la posibilidad cierta de que sus hijos deban concurrir a clases durante diciembre y febrero.  Ahora si,  vamos a ver cuànto pesan las vacaciones en la balanza de las prioridades. Porque, durante los meses de verano, sugestivamente, nunca hay piquetes ni protestas ni cortes ni paros. Parece que el sindicalismo y la rebeldìa tambièn gozan de licencia anual.

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