domingo, 22 de agosto de 2010

CUANDO VIVIAMOS MEJOR

Publicado en el viejo blog el jueves 27 de mayo de 2010

Bicentenario
 
Por estos dìas, con motivo del Bicentenario de la Revoluciòn de Mayo, los argentinos recuperamos una vieja costumbre: la fiesta popular. Desde que tengo uso de razòn , era absolutamente habitual esperar cualquier fiesta patria para ir hasta el centro de la ciudad en la que estuvièramos para observar el desfile cìvico-militar. Recuerdo los desfiles en el centro de Quilmes, frente a la plaza. Se montaban palcos. La comunidad asistìa disciplinadamente y disfrutaba. Se usaba la escarapela y el presupuesto alcanzaba para comprar alguna que otra bandera. En las escuelas regalaban chocolates y los feriados no eran largos. Se celebraba en el dìa preciso del acontecimiento.

Pero, con el correr de los años, esa vieja costumbre festiva fue declinando. En el mismo momento en que la dirigencia polìtica confundiò los efectos de los golpes militares, suponiendo que la comunidad no querìa verlos màs en las calles.

Y, seguramente, existen una o dos generaciones de argentinos que no identifican los uniformes ni saben de la existencia de tal o cual regimiento.

Asì hemos transitado los años de democracia sostenida en la Repùblica. Con esa proscripciòn absurda. En 27 años de respeto a la Constituciòn, sòlo se hicieron dos desfiles.

El sàbado 22 de mayo era fàcil advertir en el rostro de los niños y adolescentes, la admiraciòn por el desfile de tropas en la Av. 9 de Julio. Y `en los dìas sucesivos, las provincias y las colectividades; los medios de locomociòn antiguos y algunos exponentes de la industria.

Todo pasaba frente a los ojos azorados de esos jòvenes.

El pueblo tuvo su fiesta. La mezquindad polìtica y esa pèsima costumbre de los dirigentes de turno de querer pensar por nosotros, nos privò del encanto de una fiesta popular durante años.

En el futuro inmediato, dificilmente se pueda evitar el desarrollo de una celebraciòn asì, porque la gente nuevamente ganò las calles y la emociòn de vivir su propia fiesta, lejos de las ideologìas y màs cerca de vivencias que parecìan olvidadas.



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