Publicado en el viejo blog en junio de 2010
Releyendo algunos aforismos de Josè Narosky, me detuve en uno que dice: "El hombre bueno es el hèroe de los hechos cotidianos"
En algunas oportunidades solìa decir, frente a alguna decepciòn, que en esta pelìcula de la vida diaria serìa bueno que ganaran los buenos y no siempre los malos.
Uno fue criado en la idea de la conducta correcta. La rectitud. La deshonra del doblez. Pero no nos habìan explicado que ese comportamiento no tiene retribuciòn moral alguna. A nadie se nos da una medalla al mèrito por tal o cual acciòn. Quizàs, algùn reconocimiento y nada màs. Sin embargo, vemos permanentemente el modo de obrar de polìticos, empresarios, sindicalistas, gente comùn y muchos màs, que actùan con perversidad. Antojadizamente. Vilmente. Y la vida los premia con cargos pùblicos, ciertos honores, bienestar econòmico y, por supuesto, una infinita impunidad.
El "sistema" no està diseñado para el hombre bueno al que se refiere Narosky. Porque la vida del "bueno" consiste en trabajar, formar una familia, vivir de lo ùnico que gana y soportar con una enorme dignidad las injusticias de una sociedad que no premia al honesto.
Aristòteles decìa que la bondad es simple y la maldad, mùltiple.
Mi padre solìa decir, desde la filosofìa sencilla que la calle le habìa dado, que la mejor religiòn es hacer el bien. El, sin saberlo siquiera, coincidìa con la filosofìa griega, que definìa la bondad como la inclinaciòn a hacer el bien. Sòcrates decìa que la bondad es un estado del alma basado en la sabidurìa.
Pero sin entrar en los conceptos de cada escuela de pensamiento, volviendo a Aristòteles, todos tenemos la capacidad de ser buenos. Sòlo debemos ponerla en pràctica a travès de actos virtuosos, que en su repeticiòn cotidiana haràn de cada persona un ser mejor.
No sè si tales individuos son hèroes cotidianos. Pero, los que tuvimos el ejemplo en casa. Quienes vimos colocar cada ladrillo con el fruto del trabajo honesto y abnegado, seguramente veremos en cada padre o madre o abuelo o vecino, un verdadero hèroe que se impone sobre la mediocridad y la mezquindad.
Hoy los mèritos individuales fueron reemplazados por ONG (Organizaciones no Gubernamentales) que unen voluntades para misiones humanitarias. El hèroe cotidiano de Narosky està pasando a ser una especie en extinciòn. O, al menos, no trasciende como es debido, para que otros imiten su conducta.
La falta de ejemplos hace que los adolescentes estèn perdidos y sin un marco de referencia.
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