Publicado en el viejo blog el 16 de julio de 2010
Un aforismo de Josè Narosky dice algo asì: cuando me quisiste, lo hiciste por lo que era o por lo que creìas que era?
Para quienes lo intentamos algunas veces y fracasamos, las preguntas brotan permanentemente. Si bien nos cuesta reconocer errores o revisar conductas propias, quizàs tenga que complementar este aforismo diciendo que me quisieron por lo que yo "vendìa" que era.
Quedè atrapado en esa imagen protectora, de seguridad que, en determinadas alturas de la vida, puede ser necesaria. O, quizàs, tambièn por la profesiòn que ejercìa y que no me gustaba. Y en mi caso, el amor se confundiò con admiraciòn. Y cuando esa admiraciòn fue brutalmente superada por la realidad cotidiana, terminò el amor y , junto con èl, los sueños, los proyectos y las promesas.
Creo ser un caso exacto, preciso, de haber sido querido por lo que creìan que era. Pero, simplemente, como dice algùn verso de Alberto Cortez, mi patrimonio màs preciado era un puñado de pobres sueños que, quizàs, no llegaron a comprender.
Contrariando el aforismo, si me quisieron por lo que creìan que era se equivocaron. Me quedo con lo que soy o mejor dicho, con lo que siempre fui: un idealista.
El enigma serìa saber si se puede vivir mejor siendo asì. Creo que si
No hay comentarios:
Publicar un comentario