Publicado en el viejo blog el 30 de julio de 2010
LA SELECCION DE FUTBOL ES NUESTRO ESPEJO
Como una consecuencia ineludible de la desorganizaciòn y la improvisaciòn, hoy estamos asistiendo a una suma de acusaciones cruzadas entre los responsables de la misiòn a Sudàfrica.
Y como en un desfile bizarro de personajes, hasta tuvimos que soportar la imagen de Maradona leyendo un comunicado como si fuera una cadena nacional.
Hace màs de treinta años que la mayorìa de los contenidos de los medios de comunicaciòn està revestida de contenidos de "cultura maradoniana". Lo seguimos desde chico, lo vimos crecer, casarse, ser padre y, ahora , abuelo. Màs de 30 años viendo como èl se enriquecìa a costa de sus mèritos y de sus escàndalos. De sus depresiones y sus adicciones. De sus encuentros y desencuentros. De sus "còdigos" y sus "nenas".
Presidentes, dirigentes, artistas, empresarios. Propios y ajenos. De todas partes del mundo. Todos girando en torno a su figura. Todos padeciendo sus excesos y sus desmesuras.
Recuerdo cuando lo veìamos junto a mis amigos en los entretiempos de aquellos partidos de la dècada del 70. El y los cebollitas de Argentinos Juniors. Ellos iban por las canchas,, durante las fechas de los domingos y entretenìan a la gente.
El fùtbol, hasta 1976, era nuestra diversiòn. Nuestro escape. Y lo disfrutàbamos. A veces ìbamos a tres canchas a la vez: Quilmes, Argentino de Quilmes y Racing. Y todo era màs puro. Màs lìmpio. Menos negocio y menos escàndalo.
Pero, en 1976 debutò Maradona y, desde entonces, periodistas, dirigentes y aficionados, fuimos construyendo este "monstruo" que se nos escapò de las manos, dejando que creciera su soberbia hasta lìmites insospechados.
Vivìamos mejor sin èl . Sin sus caprichos, que tanto inciden en el ànimo de la gente y que terminan con sueños como el del mundial de 1994 y este ùltimo de 2010. Aunque por supuesto, segùn èl, la culpa es ajena.
Pero la "cultura maradoniana" seguirà en pie, para nuestra desgracia, porque siempre quedaràn capìtulos para escribir y mantener distraìda a la gente comùn.
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