En estos ùltimos dìas estoy extrañando aquella vida tranquila, cuando disfrutaba los dìas de adolescencia. Sin amores contrariados, sin discusiones, sin problemas de dinero, sin estar sometido a la mirada y al juicio de los demàs. Lejos de las rencillas cotidianas. Sòlo tratando de estudiar y progresar; mientras crecìa en mi interior un manojo de sueños que hoy ya no tengo, porque la realidad de los ùltimos años fue matando lentamente algunas ilusiones.
Cuesta volver a empezar. Recoger el hilo que se desmadejò. Asumir errores y encontrar nuevamente el sentido del camino.
Pero, gracias a Dios, todavìa tengo el don de la palabra escrita, intactos mis pensamientos y los ideales basales de algùn sueño que el destino sabrà si se concretarà.
A esta altura, mi vida deberìa ser màs tranquila y ordenada. Y no lo es. Y me gustarìa volver a vivir mejor.
Veremos.
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